El Caso «Tallarico»

Bajo estas líneas nos encontraremos con un suceso que revolucionó la opinión publica allá por 1902. «Cualquier semejanza de los hechos, personajes y justicia (100 años después) de esta crónica con la realidad actual es pura coincidencia»

18 de Octubre de 1902

Asendereado asunto es éste que ha traído preocupada a la atención pública, esparciéndose a su respecto rumores de todo género sobre la deficiente administración de la justicia argentina, y originado hasta una interpelación de la cámara de diputados al ministro del interior.

Con todo, reducido el caso a sus estrictas proporciones, carece de la gravedad trágica de que pareció revestido en un principio, por más que comprobado y bien comprobado resulte que el infeliz demente Saverio Tallarico falleció en el Hospicio de las Mercedes, a consecuencia de la fractura de ocho costillas y otras lesiones producidas algunos días antes de su ingreso a la citada casa de salud. El doctor Jakob que fué quien efectuó la autopsia, y los doctores Cabred, Borda, Brandán y Zabala , médios del hospicio, manifestaron esto mismo, entabrándole en consecuencia la denuncia del caso al juez doctor Barrenechea , que encomendó el sumario a su colega de instrucción doctor Constanzó. Los doctores Hernández y Drago médicos forenses, confirman luego las aseveraciones mencionadas, y un nuevo informe en que intervie en seis facultativos no deja la mínima duda del hecho.

¿Cómo se produjo éste?

¿Quién o quienes inflingieron a Tallarico lesiones tan terribles?

¿Dónde se hallaban los culpables?

Tal ha sido el objeto de la investigación, cuyos resultados inspiran agrias críticas, pues habiéndose tomado más de trescientas declarciones, solo ha llegado a saberse, como en el famoso cuento, que el caso era verdadero. Si en la comisaría donde primero estuvo preso por delitos ordinarios, o si en la que después permaneció, o si, como se ha repetido, fué en el depósito de 24 de Noviembre dorde recibió las contusiones que le produjeron la muerte, es materia discutida, cementada, analizada y hasta ahora nada aclarada.

Lo probable es que tratándose de un loco furioso que se resisitia a ser conducido en la ambulancia, él mismo se infligiera las lesiones o bien los conductores al tratar de contenerlo.

Sea como fuere, el ministro doctor Gonzalez, al dar respuesta a la interpelación del diputado Carlés, aseguró que al sumario nada podía objetársele, estando hecho de acuerdo con las prescripciones legales más estrictas, y que encomendado ahora el asunto a la policía se llegaría muy pronto al conocimiento pleno de la verdad.

Menudencias:
El doctor González dijo en la cámara de diputados «que no habla sospechas de que los empleados de policia hayan podido ser los autores de los malos tratamientos que se dice sufrió Tallarico y que produjeron su fallecimiento». «En el hospicio – añadió – tampoco Tallarico recibió golpes.»

Después de esas palabras no hay más que echar tierra al asunto. Está probado que Tallarico se dio él mismo los malos tratamientos, después de morir… y no hay nada más que agregar.

El Juez Contanzo preguntádole a los cadáveres quien tiene nueve costillas rotas.

13 de Diciembre de 1902

Bien podría titularse «El récord de la desdicha» a una biografía del infeliz sastre que arrestado por una infracción policial, y vuéltose loco poco después, emprende un via crucis través de comisarlas y depósito de presos, hasta llegar al manicomio, donde en su calidad de loco furioso es sujetado por guardianes del hospicio con un entusiasmo terapéutico tan feroz que el pobre hombre, machucado y deshecho, se muere algunos días más tarde comprobando la autopsia la fractura increible de nueve costillas, fuera de otras lesiones.

El asunto trasciende a la prensa, se convierte en grave escandalo, tiene lugar una interpelación en el congreso, y como la investigación Judicial no diera mayores luces, interviene la policía para dar finalmente los nombres de los verdaderos culpables, Barreiro y Betanzos, y satisfacer la vindicta pública, Pero… -!estaba escrito que no acabaríamos nunca!- decretada por el juez Constanzo una nueva autopsia, salimos ahora con que no so encuentra el cadáver de Tallarico; ha desaparecido, lo han desmenuzado los estudiantes de la Facultad de Medicina en la clase de disección…?

El juez Constanzo desenterrado cadáveres en la Chacarita.

Los doctores Hernández, Drago, Puebla, Alba Carreras, Pacheco, Acufia González del Solar Kolbe, Melé, Mittti, Barraza.Ferulano, D’Agostino y Milone, reunidos en la Chacarita el miércoles 3 por la mañana presenciaron la macabra operación de desenterrar cadáveres, sin hallar en ninguna parte los despojos de Tallarico, viéndose el juez obligado, en vista de lo infructuoso de la diligencia, a levantar un acta y retirarse, para obtener algunos días después la explicación que damos anteriormente y que casi ha dado pie a tantos comentarios como el proceso mismo.

Otra escena del macabro operativo de búsqueda de Tallarico.

El diputado Manuel Carlés con una dos incógnitas: La Caja de Conversión y el Caso Tallarico. 1903

Investigación: Hernán S. Vizzari

Textos y Fotos: Caras y Caretas