Que es la pasión?
Tantas veces me lo pregunte
Acaso tal vez ese inmenso placer que siento en mi trabajo, tan extrañamente visto
Si tan solo supieran, que es el dolor ajeno lo que me mueve, el dolor por una vida que no conocí, de una vida que ya no es.
Hoy relato esta historia
Amanece, el sonido del teléfono interrumpe el silencio de mi descanso, una voz osca, me encomienda el trabajo. Ya el solo saber del lugar donde comenzara mi día, me lleva a pensar que tan duro será mi viaje.
Papeles, documentos, firmas completan lo formal, y en la crueldad del reconocimiento, me trasformo en el monstruo que no quiero ser, aunque lo aprendido ayude a calmar el dolor, mi abrazo, y mis palabras son solo eso, palabras sueltas para ellos
Sabrán de mi angustia, o solo soy un ser ajeno a sus sentimientos?
Como explicarles para que comprendan que es lo que amo hacer.
Sobre la rustica madera coloco ese el cuerpo inerte y frio, intentando responder a todas las preguntas que nunca se harán.
El camino es largo, tal vez el silencio inicial sea el respeto necesario, solo quiero que descansen, que se duerman, solo puedo ofrecerles un termo con café y un abrigo, mas el abrigo que brinda el calor que ellos necesitan, no lo tengo.
Por momentos de este largo viaje, mi mente vaga por los bellos pasajes de cada lugar, en el atardecer, mis ojos disfrutan de sol poniéndose en el horizonte, aunque también imagino que ya no hay lágrimas en los ojos de mis dolientes.
Cada tanto veo por detrás de mis hombros que miran hacia atrás, como avisándole que están de regreso, y se miran confirmando que no es un sueño, un suspiro me avisa de su cansancio, y yo no puedo con el mío, algunas casas me avisan que estamos llegando y observo en esta madrugada a gente sumándose de a poco a un largo cortejo…
Sigo derecho… doblo… y veo el destino final.
Un mar de guardapolvos me miran en silencio, Una maestra llora a su alumno,
un abuelo a su nieto,
Y “Cachilo”, su fiel amigo, quien con esa tierna mirada alegro su corta vida, solo mira desde un umbral
Hay silencio… Solo silencio…
el blanco féretro y un ramo de flores colorean la fría sala
Era solo un niño…
Carlitos, ya está en casa
Era solo un niño…
Por Walter Daniel Suarez – Walter Ambulancias – Servicios Exequiales
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