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La iglesia catolica argentina, se prepara para cumplir con la disposicion Papal sobre las cenizas de los fieles

Buenos Aires, 30 de octubre (Télam)

Varias de las principales diócesis católicas aseguraron estar preparadas para cumplir con la disposición del Vaticano que prohibió conservar las cenizas de los fieles cremados en el hogar, esparcirlas en la naturaleza o dividirlas entre los familiares, ya que cuentan con cinerarios para recibir las urnas en un espacio consagrado y adecuado para el recuerdo y la oración.
Tras las palabras del Papa Francisco, “mucha gente se acercó a nuestra Iglesia y comentó que en su casa tenían cofres, en algunos casos desde hacía más de 30 años”, informó a Télam Olidio Panigo, párroco de la Iglesia de Guadalupe, en Santa Fe, y agregó: “Cada vez son más las personas que deciden cremar a sus muertos”.
La Iglesia de Guadalupe fue la primera en la provincia de Santa Fe en contar con un cinerario, y guarda unas 4.000 urnas; también hay cinerarios en Nuestra Señora de Lourdes, en la ciudad de Santa Fe, en la Inmaculada Concepción de Santo Tomé y en la catedral de la localidad de San Jorge.
En cuanto a la gestión que deben hacer los familiares para depositar las cenizas, Panigo explicó: “Hay que presentar el acta de defunción, las constancias, partidas, y completar un formulario”.
En Jujuy, mientras tanto, el Santuario de la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya – a siete kilómetros al sur de San Salvador- tiene el único cinerario de la provincia, inaugurado el 10 de junio último, donde hasta ahora se depositaron las cenizas de ocho personas.
En los seis departamentos de la Quebrada y Puna jujeñas, integrados a la Prelatura de Humahuaca, no hay cinerarios, ya que gran parte de las familias tiene como tradición enterrar a sus difuntos en cementerios o camposantos.
En Resistencia, la capital chaqueña, dos parroquias cuentan con un cinerario: la de Nuestra Señora de Itatí -desde 2012- y la de San Roque -desde agosto último; en la primera hay depositados los restos de unos 150 fieles.
La Arquidiócesis de La Plata, por su parte, cuenta con cinerarios en seis parroquias. Sin embargo, voceros del Arzobispado afirmaron que “la Iglesia sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos, porque con ella se demuestra un mayor aprecio por los difuntos”.
“La conservación de las cenizas en un lugar sagrado puede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares, y de la comunidad cristiana”, agregaron.
En Bahía Blanca hay tres cinerarios, en la Catedral y en dos parroquias: “Es un servicio que presta la Iglesia para que la gente pueda sepultar sus cenizas en un lugar digno”, afirmó monseñor Horacio Fuhr, de la Catedral bahiense.
Al ser consultado sobre los cambios que traerá el llamado del Vaticano, sostuvo: “El cristiano sincero, auténtico, no va a tirar la ceniza como si fuera cualquier cosa, la va a colocar en un lugar digno”.
En la ciudad de Buenos Aires casi medio centenar de iglesias tienen cinerarios, espacio que es recomendado desde el Arzobispado ya que “los restos de los fieles cristianos deben ser enterrados en campo santo” -dentro o en las cercanías de un templo católico- lo que no siempre es posible en las grandes urbes.
“Superada la época de prohibición de cremar, encontramos que las cenizas de los fieles cristianos muchas veces -y hoy más que nunca- se conservan en domicilios o se depositan en lugares inapropiados: lagos, ríos, al viento. Por esa razón es conveniente crear espacios dentro de las parroquias para que sean depositadas”, aconseja la institución.
En Mendoza hay tres, uno en la Catedral, otro en Parroquia Sagrada Familia de Villa Nueva, Guaymallén, y el tercero en Nuestra Señora de la Candelaria, Maipú.
En la provincia de Neuquén hay dos parroquias con cinerarios: la Inmaculada Concepción de María, en la ciudad de Neuquén, y la de San José, en San Martín de los Andes.
En Río Negro, en cambio, no existen cinerarios, aunque el cura párroco del obispado de Viedma, Luis García, afirmó a Télam que “desde hace un tiempo” piensan ocupar un lugar de la catedral de esa ciudad para aquellos fieles que “quieran depositar las cenizas de sus seres queridos”.
Respecto a la instrucción del Vaticano, señaló: “No estoy de acuerdo, genera que mucha gente, que llevan años esparciendo las cenizas, se cuestionen esto y sientan un complejo de culpa”.
El obispo del Alto Valle, Marcelo Cuenca, adelantó por su parte que están trabajando en un proyecto para crear cinerarios en parroquias de la zona.
“La incineración no está prohibida, pero ciertamente esta práctica falsamente naturalista de esparcir cenizas o diluirlas en el agua expresamente atentan con la dignidad humana”, advirtió.
En la diócesis de Río Gallegos, que incluye a Santa Cruz y Tierra del Fuego, hay un solo cinerario, construido recientemente junto a la iglesia de El Calafate.

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