Buenos Aires, 13/12/2018, edición Nº 4488

Carmen Guzmán (1926 – 2012)

La cantante y guitarrista mendocina Carmen Guzmán, una inspirada exponente de la canción criolla que a lo largo de extensa carrera registró unas 200 canciones y 15 discos, falleció a los 86 años a consecuencia larga enfermedad.

Sus restos fueron despedidos en el Cementerio de La Chacarita.

“No es común que una mujer cante y toque bien la guitarra, y ella lo hacía, era maravillosa para captar la esencia de las milongas y tangos, y murió sin tener el reconocimiento que merecía”, contó a Télam Sylvia Zabzuk, cantautora misionera radicada en La Pampa y “ahijada” musical de Guzmán.

Nacida en el seno de una familia de músicos, Guzmán comenzó a estudiar desde los 7 años, participó en conciertos de música clásica cuando solo tenía 8 y a los 14 años ya se había recibido de profesora.

Sin embargo su gran momento llegó el 24 de diciembre de 1944, cuando ganó un concurso de aficionados en LV10 Radio Cuyo, a partir de allí comenzó su romance con el tango e inició un camino que en el 50 la llevó a ganar un premio como compositora con su tango “Y ya no estás”, consiguiendo un contrato de 6 meses en radio.

Aprendió de su hermano (compositor, músico y cantor con Los Trovadores de Cuyo) los rudimentos del acompañamiento, antes que éste falleciese prematuramente, e impulsada por su familia realizó su primera grabación, plasmada en un disco simple titulado “Carmen Guzmán y su guitarra”.

La poeta y guitarista, contemporánea a su amiga y colega Eladia Blázquez, combinó sus grabaciones con actuaciones en radio (El Mundo, Splendid y Belgrano, Nacional y Municipal) y en televisión.

A lo largo de su vida musical, Eduardina Carmen Guzmán -su nombre completo- llegó a tocar con figuras como Astor Piazzolla, Aníbal Troilo, Mercedes Simone y Lucio Demare y compuso música académica, zambas, milongas, cuecas, tango y chamamé.

Radicada desde los 60 en el barrio porteño de Floresta, su firma también aparece junto a la de Armando Tejada Gómez, Hamlet Lima Quintana y Héctor Negro, entre muchos otros.

A partir de una impronta melancólica que supuraba su voz, Guzmán encaró un repertorio variado que, con el delicado acompañamiento de su guitarra, trasmitió los matices de la canción criolla, particularmente de la milonga y en el tango.

 

Fuente: Telam