Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 4128

Nadie escapa de la muerte (Cuentos)

Dificilmente se puede escapar del destino, de la muerte, así lo demuestran estos minicuentos. En realidad es una misma historia, en tres versiones distintas, sólo cambian los escenarios. La primera escrita por el  el poeta místico del islam Yalal Al-Din Rumi, con el nombre de “Salomón y Azrael”. La segunda,  “El gesto de la muerte” , pertenece Jean Cocteau y la última: “La muerte en Samarra”,  tomada del libro Cómo se cuenta un cuento, de Gabriel García Márquez.

 

SALOMÓN Y AZRAEL

yalal-al-din-rumiUn hombre vino muy temprano a presentarse en el palacio del profeta Salomón, con el rostro pálido y los labios descoloridos.

Salomón le preguntó: “¿Por qué estás en ese estado?”

Y el hombre respondió: “Azrael,  ángel de la muerte, me ha dirigido una mirada impresionante, llena de cólera. Manda al viento, por favor te lo suplico, que me lleve a la India para poner a salvo mi cuerpo y mi alma.”

Salomón mandó, pues, al viento que hiciera lo que pedía el hombre. Y, al día siguiente el profeta preguntó a Azrael:

“¿Por qué has echado una mirada tan inquietante a este hombre, que es un fiel? Le has causado tanto miedo que ha abandonado su patria.”

Azrael respondió:

“Ha interpretado mal esa mirada. No lo miré con cólera, sino con asombro. Dios, en efecto, me había ordenado que fuese a tomar su vida en la India y me dije: “¿Cómo podría, a menos que tuviese alas, trasladarse a la India?”

 

EL GESTO DE LA MUERTE

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Un joven jardinero persa dice a su príncipe:

-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.

El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:

-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?

-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.

 

 

LA MUERTE EN SAMARRA

Gabriel-Garcia-Marquez-2El criado llega aterrorizado a casa de su amo.

-Señor -dice- he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho una señal de amenaza.

El amo le da un caballo y dinero, y le dice:

-Huye a Samarra.

El criado huye. Esa tarde, temprano, el señor se encuentra a la Muerte en el mercado.

-Esta mañana le hiciste a mi criado una señal de amenaza -dice.

-No era de amenaza -responde la Muerte- sino de sorpresa. Porque lo veía ahí, tan lejos de Samarra, y esta misma tarde tengo que recogerlo allá.

 

Fuente: revistaanubis.wordpress.com

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