Los muertos ilustres de la ciudad tendrán su museo a cielo abierto.

El Concejo aprobó ayer la creación de un museo ancestral en el cementerio municipal. Será un circuito guiado para revalorizar el patrimonio histórico-cultural y las particularidades arquitectónicas y artísticas del predio.

Llámese necrofilia, curiosidad turística o encantamiento voyeur por los protagonistas del pasado. Lo cierto es que al Cementerio de la Recoleta y al de la Chacarita — donde descansan los restos de Victoria Ocampo, Eva Perón, Domingo F. Sarmiento, entre muchas otras personalidades— asisten miles de visitantes por año. En París, al Père-Lachaise —donde duermen Proust y Edith Piaf—, llegan de a millones de todo el mundo. Ahora la ciudad también tendrá su propia morada de personajes célebres —como Nicasio Oroño, Zapata Gollán, Carlos Monzón y tantísimos otros—, con el cementerio municipal integrado al circuito turístico de la ciudad.

Es que el Concejo sancionó ayer una ordenanza que crea un museo ancestral a cielo abierto en el cementerio local, que se llevará adelante progresivamente una vez cumplimentado lo dispuesto en la resolución Nº 14.082 sancionada en diciembre pasado, norma que alude a la recuperación integral del predio de descanso. La iniciativa busca impulsar un circuito guiado para conocer y reconocer a los personajes célebres de Santa Fe, y destacar las particularidades arquitectónicas y artísticas del cementerio, parte constitutiva del patrimonio cultural e histórico local.

El museo de los ancestros deberá contar con cartelería, señalización horizontal y vertical adecuadas. Para los visitantes habrá una guía explicativa del recorrido por el cementerio, que contendrá una breve reseña biográfica de cada personaje. Se deberá capacitar al personal designado como guía —en turismo y en temas históricos—, y se omitirá el cobro de aranceles a estudiantes, ONG, jubilados, entre otros. Se autorizará al Ejecutivo a suscribir convenios de colaboración para ejecutar la ordenanza.

“En el cementerio se guarda nuestra historia, nuestro pasado cultural y arquitectónico, y el legado político y deportivo de las personalidades más distinguidas de la ciudad. Hay sobrados motivos para que las personas puedan visitarlo, tal como ocurre con la Chacarita”, precisó Noelia M. de Chiementín (CC-ARI), impulsora de la iniciativa. “Creemos que el Estado debe ofrecer el servicio en iguales o mejores condiciones que los privados. Si no estamos haciendo cementerios para ricos y otros para pobres”, declaró.

Lugar sagrado
El cementerio fue creado por ordenanza en 1892. Hoy el predio tiene 10 hectáreas, 60 mil nichos, 4 mil panteones y mausoleos, más de 40 mil sepulturas en tierra; cuenta con servicios gratuitos de inhumación en tierra, y salas de velatorio gratuitas. Hay monumentos, esculturas clásicas, orfebrería en bronce y esculturas en mármol de Carrara. Pero también persisten quejas públicas sobre el descuidado estado del predio, tal como informara El Litoral oportunamente.
Allí descansan, entre otros, los restos de Zapata Gollán -el descubridor de Santa Fe la Vieja, sepultado en el panteón de la familia de su esposa-, Nicasio Oroño, Rodolfo Freyre y Aldo Tessio -quienes fueron gobernadores de Santa Fe-, Enrique Muttis —intendente de la ciudad en la década de los ‘90—. Yacen también el recordado Carlos Monzón -boxeador- y Pedro Antonio Candioti, campeón mundial de aguas abiertas, apodado el “Tiburón” de El Quillá, y fundador de ese club.
También descansan Estanislao López, nieto del Brigadier, quien está sepultado en el convento de San Francisco. Y el panteón Nº 97 guarda al médico Rafael Mansilla, “que es considerado milagroso por la gente. Las personas fueron colocando pequeñas placas que taparon la puerta de ingreso del panteón, por lo que se decidió se construyera atrás una nueva abertura. Dicen que Mansilla se encuentra allí momificado, tal cual como cuando se lo sepultó”, dijo Chiementín en el recinto.

Por: Luciano Andreychuk

Fuente: ellitoral.com